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El magnesio es un potente vasodilatador. Una baja concentración de magnesio reduce la producción de prostaciclina (un prostanoide vasodilatador, antiagregante) y aumenta la liberación de tromboxano (un prostanoide vasoconstrictor, agregante plaquetario). Otros derivados endoteliales (factor relajante derivado del endotelio (óxido nítrico), endotelina, y fibronectina) pueden también estar afectados. Se ha demostrado de manera repetida que la suplementación de magnesio reduce a presión sanguínea en hipertensos bajo condiciones doble ciego.

 

Magnesio

 

De 400 a 600 mg de magnesio al día, con las comidas.

 

 

 

 

Potasio

 

Se debe considerar el incremento de la ingesta de potasio (principalmente a partir de frutas y verduras frescas, pero estudiando también la suplementación adicional de potasio adaptada a las necesidades individuales), como parte de una aproximación global que incluya abordajes dietéticos y no dietéticos para prevenir o revertir la hipertensión.

 

Características

 

En contraste con el sodio dietético, el potasio dietético puede tener una correlación inversa con la presión sanguínea. Los metaanálisis han concluido que la suplementación del potasio reduce la presión sanguínea en individuos hipertensos y normotensos, al menos en parte, mediante el incremento de la relación sodio/potasio dietética y mediante el aumento de la nutrición del calcio a través de la excreción del calcio disminuida. Se realizó un ensayo doble ciego, controlado con placebo, sobre 59 voluntarios aleatoriamente asignados para recibir 24 mmol de potasio (cloruro) al día (600 mg de KCl tres veces al día, aportando un total de 936 mg de potasio elemental), cantidad equivalente a 5 porciones de frutas y verduras frescas, o placebo durante 6 semanas. El suplemento de potasio indujo una substancial reducción en la presión arterial media, similar en efecto al logrado con el empleo de un único fármaco para la hipertensión.

 

 

 

Calcio

 

De 800 a 1.000 mg de calcio al día, con las comidas, en combinación con magnesio (aproximadamente 2 partes de calcio por 1 de magnesio).

 

Características

 

Aunque la influencia del calcio en la hipertensión no es tan ampliamente valorada como la del sodio y el potasio, es al menos de igual importancia. Se ha realizado un metaanálisis de ensayos controlados para determinar el efecto de la suplementación de calcio sobre la presión sanguínea. Se identificaron 71 ensayos, 40 de los cuales cumplían el criterio para el metaanálisis (2.492 sujetos en total). La suplementación de calcio (dosis media diaria: 1.200 mg) redujo la presión sanguínea sistólica en -1,86 mmHg (intervalo de confianza del 95%: -2,91 a -0,81%) y la presión sanguínea diastólica en -0,99 mmHg (-1,61 a 0,37). En personas con una ingesta de calcio relativamente baja (800 mg al día), se obtuvieron
mayores descensos de la presión sanguínea, esto es, -2,63 (-4,03 a -1,24) para la presión sistólica y -1,30 (-2,13 a -0,47) para la presión diastólica. Según los autores, estos resultados sugieren que debe recomendarse una adecuada ingesta de calcio para la prevención de la hipertensión.

 

 

 

Vitamina D

 

Se han empleado 1.600 UI/día de vitamina D en combinación con 800 mg/día de calcio (durante ocho semanas). Para la suplementación durante períodos prolongados, el rango habitual de dosificación es de 5 μg (200 UI) a 25 μg (1.000 UI) al día, con las comidas.
Precauciones: Las personas con hiperparatiroidismo no deben tomar vitamina D sin consultar a un médico. Las personas con sarcoidosis no deben suplementarse con vitamina D, a no ser que un médico haya determinado que sus niveles de calcio no están elevados.

 

Características

 

Los resultados de estudios epidemiológicos y clínicos sugieren una relación inversa entre los niveles séricos de 1,25(OH)2D y la presión sanguínea, lo cual puede explicarse por los recientes hallazgos de que la 1,25(OH)2D reduce la expresión del gen codificando renina. Debido a que se piensa que la inapropiada activación del sistema renina-angiotensina
juega un papel en algunas formas de hipertensión humana, los niveles adecuados de vitamina D pueden ser importantes para disminuir el riesgo de presión sanguínea elevada.
La hipertensión parece mejorar con la suplementación de vitamina D (preferiblemente en combinación con calcio) tanto si la vitamina es deficiente como si no.

 

 

 

Coenzima Q10
(CoQ10)

 

De 60 a 120 mg de CoQ10 al día, con las comidas. Los adultos hipertensos tienen concentraciones más bajas de CoQ10 que las personas normotensas20. Varios estudios abiertos y ensayos clínicos controlados apoyan el uso de CoQ10 en la reducción de la hipertensión arterial. Los resultados sugieren que el tratamiento con CoQ10 reduce la tensión arterial en pacientes con hipertensión esencial, posiblemente debido a una reducción de la resistencia periférica. En un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo se administraron 60 mg de CoQ10 dos veces al día durante 12 semanas en una cohorte de 46 hombres y 37 mujeres con hipertensión sistólica aislada. La reducción media de la presión sanguínea sistólica en el grupo tratado con la CoQ10 fue de 17,8+/-7,3 mmHg. Los investigadores concluyeron que la CoQ10 puede ser empleada en los pacientes hipertensos como un tratamiento alternativo seguro.

 

 

 

Omega-3
(AAL , EPA, DHA)

 

De 750 a 1.500 mg de ácidos grasos omega-3 al día, con las comidas. Es preferible su consumo en combinación con antioxidantes liposolubles, como la vitamina E o el ácido alfa
lipoico, que protegerán a los ácidos grasos poliisaturados de la oxidación.
Precauciones: Debido al aumento moderado del tiempo de hemorragia con dosis elevadas, debe monitorizarse a los pacientes que reciban tratamiento anticoagulante y ha de ajustarse la dosis del anticoagulante en caso necesario.

 

Características

 

Existen evidencias de una asociación inversa entre la ingesta dietética de ácido alfa linolénico (AAL), precursor de los ácidos grasos de la serie omega-3, y la reducción de la presión sanguínea. De hecho, un estudio encontró que un incremento de un 1% en el contenido de ácido alfa linolénico en el tejido adiposo estaba asociado con un descenso de 5 mmHg en las presiones arteriales sanguíneas sistólica, diastólica y media. Varios estudios controlados de pacientes con hipertensión esencial han confirmado un efecto reductor sobre la presión sanguínea del ácido eicosapentaenoico (EPA) y del ácido docosahexaenoico (DHA), los cuales se encuentran en el aceite de pescado o derivan del ácido alfa linolénico.

 

 

 

Espino blanco
(Crataegus oxyacantha,
Crataegus laevigata)

 

De 600 a 1.800 mg de polvo de planta (partes utilizadas: las sumidades floridas, las hojas y/o los frutos) o el equivalente en forma de extracto. En el caso de emplear un extracto estandarizado (1,8% de vitexina), la cantidad recomendada es de 150 a 400 mg al día. Precauciones: Puede interferir con el tratamiento y la monitorización de la digoxina. Se recomienda no asociar con heterósidos cardiotónicos ni con benzodiacepinas.

 

Características

 

Se ha probado clínicamente que el espino blanco es un buen tratamiento para la hipertensión. La actividad vasodilatadora de la planta y su influencia sobre las prostaglandinas constituyen la base de su influencia sobre la presión sanguínea. Además posee una ligera acción diurética y ansiolítica.

 

 

 

Ajo (Allium sativum o
Allium ursinum)

 

De 2 a 4 mg de aceite puro de ajo (equivalente a 2 a 4 gramos de ajo fresco) al día, con las comidas.
Precauciones: Se recomienda evitar su consumo durante el embarazo y lactancia, en trombocitopenia y en hemorragias activas. No se recomienda en dosis elevadas si se
están consumiendo medicamentos anticoagulantes. No combinarlo con hemostáticos y tampoco ingerirlo justo antes o después de operaciones quirúrgicas (debido a su poder antiagregante).

 

Características

 

Existen también evidencias de que el ajo tiene la capacidad de bajar la presión sanguínea, actividad que está ligada principalmente a su capacidad para reducir la agregación plaquetaria. Es además un buen vasodilatador periférico. Los estudios realizados en perros y ratas han demostrado la actividad hipotensora del bulbo de ajo, reduciendo la presión a los valores normales. Por ejemplo, la administración de 1 mg/kg de polvo de bulbo de ajo estandarizado a ratas hipertensas durante 9 meses les redujo el valor desde 205 hasta 150 mmHg.

 

 

 

Toda la información aquí publicada está descrita en el Libro "Protocolos para la salud y el bienestar" Depósito Legal NA-2525/2010
La información presentada en esta publicación sólo tiene fines educativos e informativos
y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Antes de iniciar un programa
de salud se debe consultar a un profesional. No se recomienda el uso combinado de
suplementos herbarios o nutricionales y medicamentos de prescripción sin el consentimiento
de un especialista.

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