Por mucho que nos empeñemos en estar mejor, luchar contra nosotros mismos es justo lo que nos ayuda a estar peor, más lejos de lo que sentimos, más frustrados, más acartonados, ansiosos...

La clave es el apoyo. Llamo apoyo a esa manera de estar ahí para que el otro/a se arriesgue a dar un paso adelante para hacer algo, y no con esfuerzo, sino porque le merece la pena, aunque sea duro y difícil.
Si me siento juzgada y criticada me esconderé, me pondré a la defensiva, estaré más pendiente de tener razón, de dar buena imagen... que de entender realmente qué pasa.
Si me siento acompañada y apoyada, tan sólo hará falta un poco de tiempo `para exponerme ante el otro/a, sentir, estar con lo que siento y dejármelo ver (por el/la otro/a); y así conectar y ser yo y de esa manera poder elaborar y asimilar mis experiencias y enterarme de qué me pasa. Resumiendo, vivir mi vida.
Si me escondo, lucho contra lo que me pasa, me pongo máscaras o me "congelo" para no sentir porque es duro y no es comodo, lo que hago es existir, sí, pero no vivir. No estaré conectado/a.

Por ello darnos la opción de contar con ese apoyo, es algo realmente sano y sanador. Pedir ayuda. No hay que hacerlo sólo/a. Para qué?

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