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Durante el embarazo y la lactancia subsiguiente, las necesidades vitamínicas y minerales en la mujer aumentan de un 10 a un 50%. Para garantizar que se cubren estas necesidades, habitualmente se recomienda la ingesta de distintos nutrientes en forma de complementos alimenticios, principalmente ácido fólico, hierro y yodo. Sin embargo, habrá otros muchos que tendrán un importante papel en el desarrollo saludable del bebé y en la prevención de las complicaciones durante la gestación, como es el caso de las vitaminas B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B6, biotina, C y E, así como los minerales calcio, magnesio, zinc, cobre y selenio, entre otros.


En este protocolo se describen las características y modo de empleo de los principales suplementos pero, dado que los nutrientes son interdependientes y actúan de manera sinérgica, deberemos procurar evitar en el embarazo la suplementación de nutrientes aislados especialmente en altas dosis. La mejor recomendación es emplear una formulación completa, adecuadamente equilibrada según las necesidades específicas que presenta la mujer en esta fase de su vida. La ingesta de dicha complementación alimenticia debería comenzar meses antes de la concepción (al menos 1 mes antes) y mantenerla hasta el final de la lactancia.
¡Atención! Toda suplementación empleada durante el embarazo y la lactancia debe ser supervisada por un profesional de la medicina cualificado.

 

Ácido fólico

Prevención de defectos del tubo neural: En un embarazo planificado, la administración del ácido fólico debe empezar al menos un mes antes de la gestación y mantenerse
durante los tres meses siguientes. La dosis habitualmente recomendada oscila de los 400 a 800 μg de ácido fólico al día. Para aquellas mujeres que hayan tenido un hijo anterior con defectos del tubo neural, se aconseja una dosis de 4 mg al día (4.000 μg al día). Con independencia de lo anterior, en general se considera conveniente recomendar a todas las embarazadas el consumo de alimentos que aporten ácido fólico (vegetales de hojas verdes como las espinacas y el brócoli, las lentejas, etc.).
Precauciones: La suplementación con dosis elevadas de ácido fólico puede interferir con el diagnóstico de laboratorio de deficiencia de vitamina B12, posiblemente permitiendo
que la deficiencia progrese sin detectarse hasta el punto de daño irreversible en los nervios. Nadie debe suplementarse con 1.000 o más μg de ácido fólico sin la supervisión de un
profesional de la salud.

Características

El crecimiento y el desarrollo fetal se caracterizan por una división celular generalizada.
El nivel de folato adecuado es crítico debido a sus papeles en la síntesis del ADN y el ARN. Una baja ingesta de ácido fólico aumenta el riesgo de dar a luz un niño con un defecto del tubo neural, y la suplementación de ácido fólico periconcepcional reduce la incidencia de defectos del tubo neural (DTN). Los DTN resultan en anencefalia o espina bífida, los cuales son devastadores y algunas veces son defectos de nacimiento mortales. Los defectos suceden entre el día 21 y el 27 tras la concepción, un período en el que todavía muchas mujeres no son conscientes de que están embarazadas8. La investigación también indica que la ingesta suplementaria de ácido fólico resulta en aumento del peso al nacer y mejora en la puntuaciones Apgar, junto con un descenso concomitante de la incidencia del retraso en el crecimiento y de las infecciones maternas.

 

Biotina

Prevención de defectos del tubo neural: Al igual que se aconseja a las mujeres embarazadas consumir ácido fólico suplementario antes y durante el embarazo para prevenir defectos del tubo neural, es muy recomendable y sencillo consumir biotina suplementaria (al menos 150 μg al día) en la forma de un multinutriente que también contenga, al menos, 400 μg de ácido fólico. Costra láctea: La dosis que se administra a las madre lactantes es de 3.000 microgramos dos veces al día (6.000 μg al día). Para los bebes que no reciben lactancia materna, se estima que una dosis efectiva es de 100 a 300 μg al día. A estos bebes se les debe asimismo administrar probióticos para establecer una flora saludable.

Características

Prevención de defectos del tubo neural: La rápida división celular del feto en desarrollo requiere biotina para la replicación del ADN y la síntesis de carboxilasas esenciales, incrementándose en consecuencia el requerimiento de biotina en el embarazo. Investigación reciente sugiere que un importante número de mujeres desarrollan deficiencia marginal o subclínica de biotina durante el embarazo normal. A pesar de que el nivel de depleción no era suficientemente severo para causar síntomas, constituye un motivo de preocupación, debido a que se ha demostrado que la deficiencia subclínica de biotina es teratogénica (causa defectos congénitos) en varias especies animales16. No existe evidencia de que la deficiencia marginal de biotina cause defectos de nacimiento en humanos. De todas formas, el riesgo potencial de una depleción de biotina hace prudente asegurar la ingesta adecuada de biotina a lo largo del embarazo.
Costra láctea: En la infancia la dermatitis seborreica es denominada costra láctea. Se caracteriza por finas escamas blancas. Sin embargo, la dermatitis seborreica puede también producirse en la zona de los pañales, la cara, el cuello y el tronco. La dermatitis seborreica en este grupo de edad usualmente desaparece en el primer año. Es posible que el factor subyacente de la costra láctea sea una deficiencia de biotina. Varios casos clínicos refieren éxito en el tratamiento de la costra láctea con biotina administrándola directamente a la madre si ella está dando de mamar al bebe o directamente al bebe si no lo está.

 

Colina

Para apoyar el saludable desarrollo del cerebro: El Food and Nutrition Board (FNB) de la National Academy of Sciences de los EE.UU. ha recomendado que las mujeres embarazadas y lactando aumenten su ingesta de colina. El comité recomienda 425 mg de colina para mujeres que no están embarazadas, 450 mg para mujeres embarazadas y 550 mg al día para mujeres lactando19. Se puede emplear la lecitina de soja como fuente suplementaria de colina. La dosis recomendada es de 1.200 a 3.600 mg de lecitina (aportando como mínimo un 6-12% de fosfatidilcolina y un 5-8% de fosfatidilinositol), con las comidas.

Características

Se ha de tener muy en cuenta que la demanda de colina es mayor durante el embarazo y la lactancia. Existe evidencia, derivada a partir de estudios animales, de que la colina, si está presente en cantidades adecuadas durante el embarazo y la lactancia, puede ayudar a asegurar un desarrollo cerebral fetal saludable. Estos estudios además sugieren que la colina prenatal adecuada (especialmente durante la segunda mitad de la gestación) puede poseer efectos positivos de larga duración sobre la función cognitiva, incluyendo la memoria.

 

Hierro

Para la anemia del embarazo y en mujeres lactantes: 30 mg de hierro dos veces al día hasta la reposición; a partir de entonces emplear la mínima dosis posible.
De todos los preparados que se conocen, el que ha demostrado mejor biodisponibilidad es la forma de hierro bisglicinato (una forma de hierro aminoquelado)22,23.
Además, en comparación con otras formas de hierro, también está demostrado que el hierro bisglicinato produce menos molestias gastrointestinales23,24. Otra forma orgánica de hierro suplementario, con buena biodisponibilidad y tolerancia, es el fumarato ferroso. Siempre se recomienda administrar el hierro en combinación con vitamina C para mejorar aún más su biodisponibilidad.
Precauciones: No es recomendable la suplementación de hierro a no ser que exista una carencia que haya sido determinada mediante bioquímica sanguínea.

Características

A pesar de que la absorción de hierro está aumentada durante el embarazo, el requerimiento del hierro está asimismo aumentado, y la deficiencia aparece en entre el 20 y el 40% de los embarazos. La suplementación es a menudo necesaria para mantener adecuados depósitos de hierro durante el segundo y tercer trimestre. Se estudió la efectividad relativa de la suplementación diaria con sulfato ferroso o con hierro aminoquelado (hierro bisglicinato) en 145 mujeres embarazadas de menos de 20 semanas de gestación distribuidas en dos grupos. Un grupo (71 mujeres) fue suplementado con 15 mg de hierro por día provenientes del hierro bisglicinato, y el otro (74 mujeres) con 40 mg de hierro por día provenientes de sulfato ferroso. Se efectuaron mediciones de hemoglobina, ferritina y saturación de transferrina al comienzo del programa (<20 semanas de embarazo), entre 20-30 semanas y entre 30-40 semanas. La suplementación diaria con el hierro bisglicinato se mostró significativamente más efectiva a pesar de que la dosis empleada fue menor que la dosis de sulfato ferroso.

 

Yodo

Para evitar posibles deficiencias de yodo: 150 μg al día, con las comidas.

Características

Los niveles de yodo no sólo influyen en el crecimiento tisular, sino también en la función bioquímica y fisiológica global, así como en la diferenciación celular y la síntesis de proteínas. La carencia de yodo durante el embarazo puede llevar al cretinismo, retardo mental y a otros problemas que pueden ser permanentes en el niño. Si la madre embarazada, debido a una insuficiente ingesta de yodo, no suministra suficientes hormonas tiroideas en este período crítico, se afectará el desarrollo del cerebro fetal y se perjudicará significativamente el potencial mental. Incluso fumar durante el periodo de lactancia aumenta el riesgo de daño cerebral inducido por deficiencia de yodo en el niño. Las mujeres lactando no deberían fumar, pero si lo hacen, deberían considerar un aporte extra de yodo en su dieta.

 

Omega-3 (EPA y DHA)

Prevención de malformaciones fetales, problemas de desarrollo, prematuridad y bajo peso al nacer: Aceite de pescado, aportando de 100 a 600 mg de DHA al día, con las comidas.

Características

Los estudios indican que los ácidos grasos omega-3 (específicamente el DHA) son requeridos para la maduración óptima de la función visual y cortical en bebes prematuros. En un estudio, los bebes alimentados con una fórmula deficiente en ácidos grasos omega-3 sufrieron alteraciones en su agudeza visual en comparación con los controles. Además, el estatus fetal del ácido docosahexaenoico (DHA) está relacionado positivamente con la circunferencia de la cabeza, peso y estatura al nacer, lo que implica que la suplementación podría posiblemente mejorar el pronóstico de bebes prematuros. Asimismo, existen evidencias que sugieren que la inadecuada nutrición en ácidos grasos omega-3 puede promover partos prematuros y bebes con bajo peso al nacer. Cuando se compararon la madres de bebes prematuros con madres control, los niveles de ácido eicosapentaenoico (EPA) en los eritrocitos maternos y la relación de ácidos grasos omega-3:omega-6 era menor en los casos prematuros. Más aún, en un estudio aleatorizado, la suplementación con aceite de pescado incrementaba la duración de la gestación en 4 días de promedio, sugiriendo que puede reducir el riesgo de parto pretérmino.

 

Toda la información aquí publicada está descrita en el Libro "Protocolos para la salud y el bienestar" Depósito Legal NA-2525/2010
La información presentada en esta publicación sólo tiene fines educativos e informativos
y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Antes de iniciar un programa
de salud se debe consultar a un profesional. No se recomienda el uso combinado de
suplementos herbarios o nutricionales y medicamentos de prescripción sin el consentimiento
de un especialista.

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